Más de 100 años poniendo madera en tu vida

Marco sagrado para nuestros antecesores

Algunas piezas no son solo madera, ensamblajes y acabados. Son memoria. Son manos que ya no están, decisiones tomadas en otros tiempos y un oficio transmitido sin manuales, de generación en generación. Este marco es una de esas piezas. Un objeto cargado de significado que, más allá de su valor material, condensa la historia familiar y profesional de Lecumberri.

Cipriano y Paco Lecumberri ocupaban hasta ahora un marco distinto, ajeno a la importancia que representan dentro de nuestra trayectoria. Por ello, decidimos trasladarlos al que consideramos su lugar apropiado: un marco sagrado, construido hace 52 años por nuestro padre para albergar el sagrario de la Iglesia de Buñuel, nuestra localidad, en pleno Altar Mayor. No se trata de un gesto simbólico sin más, sino de un acto de coherencia y de respeto hacia quienes sentaron las bases de lo que hoy somos.

El marco, realizado en madera de roble y decorado artesanalmente con pan de oro, fue concebido para un espacio concreto y con una función litúrgica muy definida. Su retirada de la iglesia supuso una decisión difícil. Adaptarlo a su nuevo destino implicó una intervención dolorosa, pero necesaria: hubo que trocearlo y modificar sus proporciones para ajustarlo al nuevo emplazamiento. Una operación realizada con el máximo cuidado, conscientes de que cada corte afectaba a una pieza única e irrepetible.

Este tipo de trabajos no se afrontan desde la frialdad técnica. Se hacen con respeto, con conocimiento profundo del material y con la responsabilidad que exige intervenir sobre una obra que forma parte de la historia de una comunidad y de una familia. La madera de roble, noble y resistente, ha permitido esta adaptación sin perder su carácter, manteniendo la presencia y la solemnidad con la que fue concebida originalmente.

Junto a este marco, conservamos otra pieza de enorme valor sentimental y patrimonial: una lámina de la Virgen, San José y el Niño, enmarcada hace 90 años por nuestro abuelo en una tienda de Zaragoza, cuyo sello aún puede verse en el reverso. Es un testimonio directo de los orígenes del oficio, de cuando el taller no era empresa, sino supervivencia, ingenio y trabajo incansable.

Cipriano Lecumberri fundó la empresa a finales del siglo XIX, hace ya más de 120 años. Contaba nuestro padre que el abuelo, para poder adquirir su primera cepilladora, tuvo que fabricar quinientas cajas de madera con ventanilla de cristal para antiguos contadores de consumo eléctrico. Quinientas. Una cifra que hoy impresiona, pero que entonces significó futuro, progreso y continuidad.

Desde entonces, Lecumberri ha recorrido más de un siglo de historia construyendo un saber hacer que no se improvisa. Un oficio que se aprende observando, repitiendo, equivocándose y respetando la materia prima. Cada proyecto actual es heredero de ese camino. Cada restauración, cada marco, cada pieza singular es una conversación silenciosa con quienes empezaron todo esto.

Este marco no solo guarda dos retratos, guarda una historia. Y sigue cumpliendo, con dignidad, la función para la que fue creado: proteger lo que de verdad importa.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.