En pleno casco histórico de Tudela (Navarra) se encuentra una casa palaciega de corte renacentista y estilo plateresco, ubicada en la calle Rúa. Esta mansión, cargada de historia, es un testimonio vivo de la evolución arquitectónica y social de la ciudad.



La propietaria, María Forcada, donó el edificio en 2007 a la ciudad de Tudela para su uso en actividades culturales y artísticas, asegurando así que su legado histórico estuviera accesible a la comunidad y pudiera ser disfrutado por generaciones futuras.
La historia constructiva de la casa se remonta a 1520, cuando la familia Cabanillas Berrozpe levantó la casa sobre una mansión anterior, de la cual aún se conserva la escalera primitiva. Posteriormente, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, la vivienda fue modificada por los Gómez Peralta, los Ximénez de Cascante y Ximénez Antillón, y en el XIX por el Barón de la Torre, reflejando un proceso continuo de adaptación y enriquecimiento arquitectónico.
Desde los años 70, María Forcada ha llevado a cabo varias restauraciones, destacando la intervención de 2010, dirigida por la arquitecta Belén Esparza, quien supo adecuar y tratar una obra del siglo XVI al siglo XXI, respetando su autenticidad y garantizando su conservación para la vida moderna.


En Lecumberri, proyectos de este tipo nos apasionan. Nos mueve el respeto y la admiración por lo histórico, trabajado con materiales auténticos de época, evitando sustitutos sintéticos que puedan afectar tanto la estética como el impacto medioambiental.
Durante esta restauración, varias ventanas se sustituyeron por nuevas de madera de roble, alcanzando un espesor de 160 mm, frente a los 68 mm habituales, adaptándose a las necesidades de conservación y diseño original. En el caso de una puerta de estilo mudéjar, la reconstrucción fue especialmente compleja debido al intrincado trazado de sus molduras, lo que evidencia la gran imaginación y oficio de los maestros de la época.


Conservar esta huella patrimonial es fundamental para que nuestro territorio continúe siendo atractivo, interesante y culturalmente rico. Gracias a personas como María Forcada, cuya generosidad y sensibilidad aseguran la permanencia de estas obras valiosas y geniales, se fomenta no solo el valor histórico, sino también la riqueza patrimonial y económica, porque las personas siempre buscan lugares donde hay historia, arte y belleza para disfrutar.

Esta casa palaciega es un ejemplo vivo de cómo la historia, la restauración y la sensibilidad contemporánea se unen para mantener viva nuestra cultura, y un recordatorio del valor que tiene conservar lo auténtico en cada detalle arquitectónico.
Es fundamental y obligatorio conservar toda esta huella patrimonial del pasado, que consigue hacer nuestro territorio mucho más interesante y atractivo, y que gracias a personas como María Forcada, que por su generosidad y sensibilidad, se consigue la permanencia de tan valiosas y geniales obras, aportando mucha riqueza patrimonial y económica, porque las personas van donde hay cosas interesantes que ver y disfrutar.














