Esta vivienda unifamiliar, situada en un entorno residencial abierto y luminoso, ha sido concebida para aprovechar al máximo la entrada de luz natural y la relación entre interior y exterior. La carpintería juega aquí un papel esencial, no solo como elemento constructivo, sino como herramienta para ordenar el espacio y potenciar su amplitud.


En esta obra, Lecumberri ha fabricado e instalado las ventanas de madera, seleccionadas específicamente para responder a las condiciones del proyecto. El material elegido ha sido madera de Iroko, especialmente indicada para su uso en exterior por su estabilidad y durabilidad. Su tratamiento ha incluido un proceso cuidado de selección, masticado de la beta y control de la evolución cromática, con el objetivo de obtener un acabado homogéneo y una correcta evolución del tono con el paso del tiempo.

Más allá de sus cualidades técnicas, la madera aporta a la vivienda una sensación de equilibrio y bienestar difícil de alcanzar con otros materiales. Su presencia mejora la percepción del espacio, aporta calidez visual y contribuye a crear ambientes más saludables y confortables.



Desde el punto de vista energético, las ventanas ofrecen un alto nivel de aislamiento térmico y acústico. La combinación de la madera con una mecanización precisa, herrajes adecuados y sistemas de cierre avanzados permite alcanzar una elevada hermeticidad, reduciendo pérdidas energéticas y mejorando la eficiencia global de la vivienda.

El resultado es una carpintería integrada en la arquitectura, pensada para acompañar el uso diario de la vivienda y mantener sus prestaciones a lo largo del tiempo. Un ejemplo de cómo la elección del material y la precisión en la ejecución marcan la diferencia en proyectos residenciales de alto nivel.