En Lecumberri hemos trabajado en un proyecto de ventanas de madera laminada con alta eficiencia energética, pensadas para combinar confort, durabilidad y estética. Estas ventanas incorporan triple vidrio con doble cámara de aire, perfil intercalario TGI Warm Edge de muy baja transmitancia, hojas de 92 mm de espesor, triple junta de goma y un acabado bicolor: marrón al exterior y aceitado natural invisible al interior.
Cada ventana incluye detalles de diseño cuidadosamente pensados: cuadrícula superior en ambas caras, recercado interior en tablero contrachapado con nudos y ventanillos interiores divididos en dos mediante bisagras ocultas. El herraje Maco oscilobatiente soporta hasta 130 kg, mientras que los marcos se instalan sobre estructuras existentes con espuma de baja expansión, asegurando un sellado perfecto y eficiencia energética máxima.
Más allá de la técnica, las ventanas de madera aportan una sensación visual cálida y natural, elevando la categoría del edificio y ofreciendo la oportunidad de palpar un material vivo que nace de la tierra. Además, trabajamos con maderas certificadas FSC y PEFC, garantizando que provienen de talas controladas y sostenibles.
Este proyecto, realizado por el estudio de arquitectura Voilá, se anticipa a la próxima Ley de Viviendas Pasivas de Consumo Energético Casi Nulo, demostrando cómo la elección de ventanas de madera reduce el consumo de calefacción, disminuye el uso de aire acondicionado y contribuye a crear hogares más sostenibles y confortables.
La madera que utilizamos, cedro, no solo es resistente y duradera, sino que tiene una historia milenaria: fue utilizada en el Templo de Salomón y en los barcos de los faraones del antiguo Egipto, materiales pensados para transportarse a una segunda vida. Hoy, esa tradición se transforma en ventanas que cuidan el medio ambiente, el confort y la belleza de cada hogar.